Colofón: la ciudad jónica de los poetas y los jinetes
En la cresta de una colina al sur de la actual localidad de Değirmendere, en el distrito de Menderes (Esmirna), se encuentran las ruinas de Colofón, una de las ciudades más antiguas de la Liga de las Doce Ciudades Jónicas. Su propio nombre —del griego «cima, cresta»— refleja el relieve: la ciudad se alzaba sobre una alta cordillera alejada del mar, mientras que el puerto de Notion y el santuario de Claros la abastecían desde la costa. En la época clásica, Colofón era conocida por tener la mejor caballería de Jonia y por un estilo de vida que los griegos calificaban de lujoso: aceitunas, uvas, pino de montaña, que proporcionaba la famosa resina de colofón para los arcos y las velas. Hoy en día, de la gran polis solo quedan modestos vestigios —murallas defensivas, cimientos en el acrópolis y las características terrazas—, pero la importancia histórica del lugar es enorme.
Historia y origen
Según los datos disponibles, Colofón fue fundada a finales del segundo milenio a. C. y se considera una de las ciudades más antiguas de la Liga Jónica de las doce ciudades-estado. Los colonos griegos llegaron aquí desde la Grecia continental, asimilando gradualmente a la población local de Anatolia. La ciudad ocupó pronto un lugar sólido entre los centros jónicos: junto con Éfeso y Mileto, enviaba embajadas, participaba en los juegos jónicos y mantenía su propia flota.
En el siglo VII a. C., Colofón se convirtió en una de las primeras víctimas de la expansión lidia: el rey Gigés tomó la ciudad por asalto, y a partir de ese momento comenzó el lento declive de su independencia política. Tras los lidios llegaron los persas, luego la Liga Marítima de Atenas y, posteriormente, de nuevo los persas. En el siglo III a. C., Lisímaco, uno de los sucesores de Alejandro Magno, destruyó Colofón y trasladó a parte de sus habitantes a su nueva capital: la ampliada Éfeso. A diferencia de la vecina Lebedos, Colofón nunca se recuperó: desde entonces, la ciudad sigue existiendo, pero su papel ha quedado relegado a un segundo plano frente al de Éfeso.
Colofón dio al mundo varias figuras de primer orden. Aquí, según la tradición antigua, nació el filósofo Jenofante, crítico de las concepciones antropomórficas de los dioses; el poeta elegíaco Mimnermo, uno de los fundadores del género de la elegía amorosa; el poeta Antímaso, apreciado por los filólogos helenísticos; y el luchador Hermesianax, ganador de los Juegos Olímpicos. Más tarde, Colofón fue mencionado entre los posibles lugares de nacimiento de Homero —una afirmación sin confirmar, pero reveladora del estatus de la ciudad.
Arquitectura y qué ver
Acrópolis y murallas
El yacimiento ocupa una colina alargada sobre el valle del Halesos. En la cima se pueden ver los cimientos de las construcciones del acrópolis y segmentos de las murallas. A diferencia de las ciudades jónicas costeras, Colofón está orientada hacia el interior: sus murallas forman un perímetro cerrado en la cresta de la colina. Las excavaciones de principios del siglo XX (Escuela Americana de Estudios Clásicos) aclararon parcialmente el trazado, aunque una parte considerable del yacimiento sigue sin haber sido excavada.
Notion — el puerto de Colofón
A pocos kilómetros al sur, en la misma costa, se encuentra Notion, una ciudad costera que fue el puerto oficial de Colofón. Tras la destrucción de Lisímaco, parte de los habitantes de Colofón se trasladaron precisamente a Notion, y en la época helenística la frontera entre ambas ciudades se difuminó. Hoy en día, Notion es un yacimiento arqueológico independiente y bien conservado; su visita se puede combinar perfectamente con la de Colofón y Claros.
Datos curiosos y leyendas
- La resina de Colofón (colophonia resina), palabra que ha llegado hasta nuestros días, proviene precisamente de aquí. La resina del pino local se utilizaba desde antiguo por los músicos de arco y los marineros; en las lenguas modernas, «resina» (rosin) se remonta a la «resina de Colofón».
- La caballería de Colofón se consideraba la mejor de Jonia en la época arcaica: «añadir colofón» (en griego: ἐπικολοφωνῆσαι) significaba para los griegos «resolver el asunto», en alusión al papel de la caballería de Colofón en las victorias de los aliados.
- La ciudad figura entre las siete candidatas al título de cuna de Homero, junto con Esmirna, Quíos, Colofón, Eos, Argos, Atenas y Salamina (variante de «Siete ciudades disputan a Homero»).
- La palabra «colofón» en la imprenta (inscripción al final del libro que indica la imprenta y la fecha) se remonta a la idea de «cima, finalización», la misma raíz griega.
- Tras su destrucción a manos de Lisímaco, Colofón cedió ante la mayoría de sus vecinos de la alianza. No obstante, en la época romana siguió estando habitada; la sede episcopal existió aquí hasta el periodo bizantino medio.
Cómo llegar
Las ruinas de Colofón se encuentran al sur de la localidad de Değirmendere, en el distrito de Menderes, provincia de Esmirna; coordenadas GPS: 38.116, 27.142. El aeropuerto más cercano es el de Esmirna Adnan Menderes (ADB), a unos 35 km. Desde Selçuk (Éfeso) hasta Colofón hay unos 30 km por una pintoresca carretera rural.
La forma más cómoda es en coche de alquiler: las señales hacia el yacimiento arqueológico son discretas y, sin navegador, no es fácil encontrar la entrada. Los dolmuş locales llegan hasta Değirmendere desde Esmirna y Selçuk; desde allí, hay 1,5 km a pie cuesta arriba hasta la excavación. Una ruta lógica de un día: Éfeso → Notion → Claros → Colofón, los cuatro lugares se encuentran en un radio de 25 km.
Consejos para el viajero
Colofón: ideal para quienes prefieren las ruinas «tranquilas», sin taquillas, quioscos ni multitudes. La subida a la colina es suave, pero en algunos tramos el sendero se pierde entre la hierba; es mejor llevar calzado cerrado y pantalones largos (la hierba entre temporadas es seca y punzante). Lleve agua: la cafetería más cercana está en el pueblo, al pie de la colina.
Los mejores meses son abril-mayo y septiembre-octubre. En verano hace mucho calor en la cresta al aire libre y casi no hay sombra. Desde la cima de la colina se divisa el valle y la lejana costa; para los fotógrafos, las horas de la mañana y del atardecer son especialmente espectaculares.
Recuerde que una parte importante de la ciudad no ha sido excavada: lo que verá el visitante son los contornos de las murallas, fragmentos de cimientos y el paisaje arqueológico. Para comprender el contexto, conviene visitar primero el Museo Arqueológico de Esmirna, donde se conservan los hallazgos de Colofón, Notion y Claros, y solo después dirigirse al yacimiento.